De verdad parece que fue ayer. Y pensar que transcurrieron 44,1 años en el encierro, y más 15 años de llapa viviendo lo que llaman el júbilo. Quiero hacer el recuerdo que eran tiempos complicados y muy difíciles pero tenía que tomar la oportunidad de empezar a ganarme la vida en serio: salir lejos del confort del hogar, aquellos días colaboré a el cambio de casa propia a la familia y nunca vez instalados pude decir adiós para llegar a Victoria allá cerca de Temuco, otra zona, clima, gente y hacerle frente a la vida-
Era en aquel momento "el pajarito nuevo" que en diciembre descubre las luciérnagas en el patio de casa, gente nueva de todo tipo, otros paisajes y casi diría otro país.
Entraba al trabajo el primer día del mes de diciembre con un solo pensamiento en la mente: aguantar seis meses para que en el momento de la calificación lograr obtener el visto bueno como fuera y pertenecer definitivamente a la empresa.
La dificultad era este último mes del año: se hacían los balances de todo el sistema de ahorro y se repartían entre todo el personal que debería , fuera de los horarios de atención públicos ordenar la información diaria primero y después empezar con este trabajo extraordinario.
Yo miraba a la gente con sus buenos años, quedarse hasta muy tarde para regresar al día siguiente a continuar con la atención de público.
De verdad que en un momento pensé que no aguantaría la dura jornada, especialmente cuando se acercaba el fin de año y había que terminar la tarea a un plazo por vencer de cada balance. Eran las doce de la noche y tenía que seguir porque todos lo hacían y no podía achicarme.
Fue mi mejor decisión ya que con el nuevo año volvió todo a la normalidad y empezamos una nueva etapa. Recibimos el año 1967 y al tiempo estipulado integré definitivamente la empresa, todo el esfuerzo había sido premiado logrando el sueño de trabajar.
Hay momento que miraba hacia atrás y entendía que siempre hay que aguantar, seguir, continuar. Siempre habrá una puerta abierta y una ventanita dispuesta para lograrlo.
Hoy en esta fecha tan particular quise escribirle a mis hijos agregando ahora a las personitas que llegaron para acompañarnos en la vida: los nietos, para involucrarlos en este testimonio:
"Nunca te desesperes, sigue, continúa, aguanta. Mira al cielo, encomiéndate con una oración sencilla, tal como eres, siempre confiado, alegre, dispuesto y de veras mañana verás que será otro día. Mas seguro, mas completo, más alegre; con el deber cumplido.
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