Era mi encuentro con mi amigo muy querido. Lo visitaba para dar el pésame por la partida de su familiar muy cercano: "te acompaño en el sentimiento" amigo mío, pero ahora está mucho mejor, sin sufrimientos ni necesidades en su vida de verdad.
Me mira desconcertado ¿Cómo que está mejor? mira nada hay después de esta vida, todo se termina, además...¿Quién lo puede asegurar?
Intento mis mejores argumentos: tiene que existir algo mejor, algo más grande e importante, sino para que vivir esta vida sin premio: haciendo el bien, sin mirar a quien, no hacer lo que a tí no te gustaría que te hicieran, cumplir con el deber aunque cueste: pagar las cuentas y servicios, los impuestos y la imposiciones, dar boleta, pagar peajes, pasajes sin saltarse el control. Siempre habrá alguien a quien escuchar, poner el hombro, compartir la esperanza, quizás más de alguna vez ayudar con algo de dinero.
Creo que no sería normal menos lógico que todos seamos iguales: el que vende droga y el que vende pan, si tu ahorraste que alguien que no trabaje te lo quite. Y si rezaste y mostraste fidelidad, cariño y comprensión seas igual como un bandido con una pistola.
No fue posible seguir, "quiero estar seguro, que alguien que se murió vuelva y me demuestre".
Recordé a Santo Tomás quien necesitaba pruebas visuales con una evidencia directa para aceptar la veracidad de algo inesperado.
Quedé confundido y en vez de rabia sentí pena, pero me comprometí aquel mismo día de rezar por mi compadre; es lo único que me corresponde haciendo honor al cariño y respeto por el y familia.
Bendiciones hoy y siempre
Caqui
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