SEÑOR AMADO
Al caer la noche reviso
mi día: ¿fui fiel en lo pequeño? Perdón por las veces que hoy elegí la comodidad antes que cumplir tu voluntad, descuidando mis responsabilidades con los demás.
Gracias porque Tú no me pides grandezas imposibles, sino fidelidad en lo cotidiano.
Ayúdame a dormir en paz y a despertar mañana con el deseo sincero de vivir según tu ley de amor.
AMÉN
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